Tras once años de matrimonio y la crianza de cuatro hijos juntos, el amor de mi marido se había convertido en crueldad. Constantemente criticaba mi aspecto, alegando que me había "descuidado". Una noche, llegó a casa, me miró con desprecio y anunció fríamente que se marchaba. "Todavía soy joven", dijo con desprecio. "No puedo seguir atado a alguien con este aspecto". Luego cogió una maleta y nos abandonó a mí y a nuestros hijos. Pero tan solo unos días después, el karma le dio un duro golpe: volvió a nuestra puerta, de rodillas, suplicando que volviéramos.
⏬ Continua en la siguiente pagina ⏬
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.