Conclusión:
La yuca no es el enemigo: el riesgo está en la falta de conocimiento.
Pelar, fermentar, hervir y equilibrar la comida son suficientes para transformar un veneno potencial en un alimento seguro, versátil y delicioso: prueba de que la tradición y la ciencia, juntas, protegen el plato y la salud.
Rica en carbohidratos complejos, libre de gluten y fuente de fibra soluble, la yuca da lugar a tortas suaves, panes sin trigo y la clásica yuca frita.
Procesado correctamente se convierte en un aliado en dietas ricas en energía y accesibles.