cuando se dan noticias como esta, la primera reacción es la incredulidad.
“No… es terrible”.
Actualizas la página.
Consultas otra fuente.
Esperamos que haya sido un error.
Pero entonces empezó a llegar la confirmación. Empiezas a aferrarte. Empezaron a trabajar. Los recuerdos inundaron las redes sociales.
Y de repente, la verdad se vuelve innegable.
Se han ido.
Hay tipos especiales de duelo: el de perder a alguien que nunca conociste, pero que de alguna manera conocías. Es tranquilo, pero profundo. Sutil, pero único.
Quizás te encuentres con la mirada perdida.
Quizás hayas visto videos, entrevistas, actuaciones y discursos antiguos.
Quizás hayas sentido un nudo inesperado en la garganta.
Todo está bien.
Porque no son solo noticias de famosos.