Sin previo aviso, el millonario decidió visitar la casa de su empleado. Nunca imaginó que al abrir esa puerta descubriría un secreto capaz de cambiar su vida para siempre.

 

 

 

Y comprendió, por fin, que la vida no se mide por lo que posees, sino por a quién amas y cuidas.

Nunca volvió a ser el mismo.

El arrogante millonario murió el día que Julia cerró los ojos.

Y en su lugar nació un nuevo hombre, un padre.

Un hombre que comprendió demasiado tarde que las puertas que se abren sin previo aviso…
a veces conducen al amor más verdadero y a la pérdida más profunda.

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