Mi segundo padre
Cada vez que veo esa vieja almohada, recuerdo a Tatay Ramón. En mi corazón, no era solo un suegro, sino un segundo padre que me enseñó el verdadero significado del sacrificio, la gratitud y el amor incondicional.
Y cada día que pasa me repito a mí mismo: viviré una vida mejor y más amorosa, para que su legado más valioso nunca se pierda.
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.