Diez minutos después

Sonó el timbre del recreo. Afuera, Jason y Emily seguían burlándose de él. Cruzaron el patio de recreo, saludando como soldados. "¡Sí, señor! ¡El padre del chico del Pentágono se presenta a cumplir!", gritó Jason.

Malik apretó los puños, pero no habló. Sentía un nudo en la garganta. Quería correr, esconderse, pero antes de que pudiera, ocurrió algo que ninguno de ellos olvidaría jamás.

Diez minutos después, mientras la clase hacía fila para volver al interior, un hombre alto con uniforme militar entró en la secretaría. El pasillo quedó en silencio. Las brillantes insignias y distintivos de su pecho reflejaban la luz, y su paso firme dejaba a profesores y alumnos paralizados.

Era el padre de Malik.

El momento en que todo cambió

Las botas del coronel David Johnson resonaron con fuerza contra el suelo al entrar en el aula. Sus hombros anchos y su serena autoridad llenaron la sala incluso antes de que pudiera hablar.

La Sra. Whitmore parpadeó sorprendida. "¿Coronel Johnson?"

—Sí —dijo con un gesto cortés. Su voz era tranquila, pero contundente—. Estoy aquí para ver a mi hijo, Malik.

Todos los estudiantes quedaron boquiabiertos. Malik levantó la vista de su escritorio, atónito. "¿Papá?", susurró.

El rostro del coronel se suavizó. Abrió los brazos y Malik corrió directo hacia ellos. La clase quedó en completo silencio.

La Sra. Whitmore tartamudeó: "Coronel Johnson, yo... yo no me di cuenta..."

Levantó la mano con suavidad. "No te preocupes. Malik me dijo que hoy estabas aprendiendo sobre carreras gubernamentales. Tuve un breve descanso entre reuniones, así que decidí pasar a darle una sorpresa".

Jason se quedó boquiabierto. Emily se puso roja. Aiden susurró: "Oye, ¿tu papá de verdad está en el ejército?"