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Mi padrastro cree que es el dueño de la casa que heredó de mi difunto padre y decidió imponer sus…

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Sus ojos se abrieron con sorpresa al ver los documentos. Tres propiedades, mamá. y estos según registros las tiene desde antes de casarse contigo. Eso, eso no puede ser cierto, balbuceó, pero vi la duda en sus ojos. También sé que te ha prometido poner una de ellas a tu nombre si me ayudas a ceder la casa. Lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas. Había dado en el blanco. Tengo miedo, Carlos, confesó entre soyosos. ¿Qué pasará conmigo si no coopero?

¿Dónde viviré si Roberto me deja? Me arrodillé frente a ella y tomé sus manos. Conmigo, mamá. Tu lugar siempre ha estado conmigo en nuestra casa, la casa que papá compró para nosotros. Mi madre lloró más fuerte y la abracé, dejándola desahogarse. Cuando se calme, aborde el tema más delicado. Mamá, ¿recuerdas haber firmado algún papel cediendo tus derechos sobre la casa a Roberto? Se quedó pensativa secándose las lágrimas. Firmé muchos papeles después de que tu padre muriera. Roberto decía que eran para arreglar temas legales, impuestos.

No entendía bien. Confiaba en él. ¿Te explicó exactamente qué estabas firmando? No, realmente, solo dijo: “Firma aquí, Elena”. Y yo lo hacía exactamente como había sospechado. Roberto había abusado de la confianza de mi madre. Necesito que vengas a una audiencia en dos semanas. El juez quiere escuchar sobre esos documentos. El pánico cruzó su rostro. No puedo testificar contra Roberto. Me odiará. Me sin dejar nada. Mamá, solo necesitas decir la verdad. ¿Te explicó Roberto que estabas renunciando a tus derechos sobre la casa?

No, nunca mencioné nada así. Entonces, eso es lo que debes decir. La verdad nada más. Nos quedamos en silencio un momento y luego mi madre me miró con una expresión que no había visto en años. Determinación. Lo haré, dijo finalmente, pero no puedo volver a casa ahora. Roberto sospecharía y no sé cómo reaccionaría. Puedes quedarte con la tía Marta hasta la audiencia. No puedo dejarle saber a Roberto que te he visto. Creerá que estoy conspirando contra él.

Entonces, inventa una excusa. Di que necesitas espacio, que quieres visitar a Marta por unos días. Mi madre avanza lentamente. Lo intentaré. Mientras me despedía de ella, sentí una mezcla de esperanza y preocupación. Por fin había logrado conectarse con mi madre, pero también la había puesto en una posición difícil. Los siguientes días fueron tensos. Roberto llamó varias veces a mi oficina dejando mensajes amenazantes. Vas a perder todo. Tu madre está sufriendo por tu culpa. Aún puedes hacer lo correcto y ceder una parte de la casa.

Ignoré todas sus llamadas y me concentré en preparar el caso con Gabriel. Revisamos el testamento de mi padre. los registros de la propiedad. Incluso encontramos fotos del estado original de la casa para probar que las mejoras de Roberto eran en realidad modificaciones no autorizadas que habían disminuido el valor de la propiedad. Una semana antes de la audiencia recibí una llamada de un número desconocido. Era Javier. Mi padre descubrió que tu madre está con tu tía, dijo sin preámbulos.

Está furioso. Cree que están conspirando contra él. ¿Cómo está ella? Está bien. Por ahora sí, pero dudó un momento. Creo que deberías saber algo. Encontró unos papeles en el escritorio de mi padre. Parecen ser borradores de documentos donde tu madre supuestamente cede sus derechos. La firma no se parece a la de Elena. Mi corazón se aceleró. ¿Estás diciendo que falsificó tu firma? No estoy seguro, pero se ve extraño y hay varios intentos. como si estuviera practicando. Si lo que Javier decía era cierto, esto cambiaba todo.

No solo Roberto había manipulado a mi madre, sino que podría haber cometido falsificación de documentos. ¿Por qué me cuentas esto, Javier? Creí que estabas del lado de tu padre. Hubo una pausa. Mi padre no siempre ha sido justo con nosotros tampoco. Desde que nos fuimos de tu casa se ha vuelto obsesivo, controlador. Todo gira en torno a recuperar esa casa como si fuera una cuestión de orgullo. No me gusta lo que le está haciendo a Elena, ni cómo está afectando a todos.

Gracias por decírmelo dije sinceramente. ¿Podrías conseguir fotos de esos documentos? Lo intentaré, pero no prometo nada. Mi padre casi nunca sale de casa ahora. Después de colgar, llamé inmediatamente a Gabriel para contarle lo que había descubierto. Si podemos probar que falsificó la firma de tu madre, esto pasará de ser un simple conflicto civil a un caso de fraude, dijo Gabriel. Pero necesitamos esas pruebas. Y si no seguimos las fotos, aún tenemos el testimonio de tu madre. Si ella niega haber firmado documentos específicos, el juez ordenará un peritaje caligráfico.

La noche anterior a la audiencia recibió un mensaje de Javier con varias fotos adjuntas. Había conseguido fotografiar los borradores en el escritorio de su padre. Efectivamente, había varios intentos de copiar la firma de mi madre, cada uno ligeramente diferente. Le reenvié las imágenes a Gabriel, quien respondió de inmediato: "Esto es oro. Nos vemos mañana en el juzgado. Esa noche apenas pude dormir. Todo se decidiría al día siguiente. O recuperaría definitivamente mi casa ya mi madre, o Roberto ganaría y perdería el último vínculo que me quedaba con mi padre.

El día de la audiencia amaneció nublado, como presagiando la tormenta que se avecinaba. Llegué al juzgado una hora antes, nervioso pero decidido. Gabriel ya estaba allí repasando los documentos. Mi madre ha llegado, preguntó preocupada de que Roberto hubiera logrado convencerla de no asistir. Aún no, pero tu tía me llamó hace unos minutos. Vienen en camino. Media hora después vi entrar a mi madre acompañada por mi tía Marta. Se veía pálida y asustada, pero cuando nuestras miradas se cruzaron, me dio una pequeña sonrisa que me llenó de esperanza.

Roberto minutos llegó después acompañado por su abogado y sorprendentemente solo por Lucía. Javier no estaba con ellos. Roberto me lanzó una mirada furiosa cuando me vio junto a mi madre y le susurró algo a su abogado. Entramos a la sala donde se llevaría a cabo la audiencia preliminar. El juez Sánchez, un hombre de unos 60 años con expresión severa, nos pidió tomar asiento y comenzó a explicar el propósito de la reunión. Estamos aquí para determinar si existe mérito suficiente para proceder con la demanda del Sr.

 

 

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