Lo borré sin responder.
Hay personas que entran en tu vida para enseñarte hasta dónde nunca debes volver.
Miré a Rafael y sonreí.
Él tomó mi mano.
— ¿Todo bien?
Respiré profundo, sintiendo una paz que jamás imaginé volver a sentir.
— Sí. Ahora sí.
Porque el día que ellos pensaron que me habían destruido fue, en realidad, el día en que me reconstruí.
Me llamaron fracaso.
Pero fracasar es quedarse donde no hay respeto.
Yo elegí irme.
Y fue ahí donde gané.
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.