Los médicos declararon que mi bebé no daba señales de vida, pero cuando mi hijo de 7 años susurró «Soy tu hermano mayor», ocurrió lo impensable. El llanto que siguió cambió todo lo que sabíamos sobre la vida, el amor y los milagros.

El amor es más fuerte que cualquier cosa

Cuando Benjamin cumplió un año, la casa se llenó de velas, risas y lágrimas.
Michael la perdonó.
Jacob adoraba a su hermanito.
Y Emily, por fin, sintió paz.

Cada vez que miraba los profundos ojos azules de Ben, sentía esa misma atracción silenciosa hacia algo más allá de este mundo: un recordatorio de que el amor puede llegar a lugares que nadie comprende.

Porque a veces, los milagros no piden permiso.
Simplemente... regresan.

No tuvo pulso durante treinta minutos.
Ni respiración.
Pero el amor lo llamó de vuelta.

¿Crees que a veces el amor puede ser más fuerte que cualquier otra cosa?

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