“Mamá… gracias por escucharme ese día.”
Mi corazón se derritió.
“Siempre te escucharé. Siempre.”
El caso de Javier siguió su curso legal, y aunque el proceso fue difícil, entendí que tomar esa decisión fue la correcta. No solo como adulta, sino como la persona que Lucía necesitaba que fuera.
Y ahora, si has leído hasta aquí, me gustaría preguntarte algo: ¿
Te gustaría que escribiera una secuela? ¿Quizás desde el punto de vista de Lucía, desde el de Javier, o incluso un epílogo ambientado años después?
Tu interacción ayudará a que la historia siga creciendo.
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