La hija de cinco años de mi esposo apenas había comido desde que se mudó con nosotros. "Lo siento, mamá... no tengo hambre", me repetía noche tras noche. Siempre dejaba su plato intacto. Mi esposo simplemente decía: "Ya se acostumbrará". Pero una noche, estando él de viaje de negocios, me dijo: "Mamá... necesito decirte algo". En cuanto escuché sus palabras, llamé a la policía inmediatamente.
Cuando me casé con Javier y me mudé con él a Valencia, su hija de cinco años, Lucía, vino a vivir con nosotros definitivamente. Era una niña tímida de ojos grandes y oscuros que parecía observar todo con una mezcla de curiosidad y cautela. Desde el primer día, noté algo extraño: a la hora de comer, no comía nada.
⏬ Continua en la siguiente pagina ⏬
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.