Horas antes de la gran competencia de baile, vi cómo mi cuñada rompía el vestido de mi hija y sonreía con desprecio. “Ahora sí mis niñas van a ganar”, dijo.

Minutos después, la coordinadora regresó.

—Señora —me dijo en voz baja—. Necesitamos que nos acompañe. También a su cuñada.

En una sala privada, mostraron el video. Clara y nítida, la imagen de Verónica rompiendo el vestido. No había duda.

—Esto es sabotaje —dijo el director del campeonato—. Y es motivo de descalificación inmediata.

Verónica empezó a llorar. Dijo que había sido un error. Que no pensó que tendría consecuencias. Sus hijas no entendían nada.

—Las consecuencias ya existen —respondí—. Solo que hoy son visibles.

Las niñas de Verónica fueron retiradas de la competencia. No por castigo directo a ellas, sino porque su madre había violado el reglamento. Fue una decisión dura. Pero justa.

Sofía no lo supo hasta después de bailar. No quise cargarla con eso antes.

Cuando anunciaron los resultados, mi hija quedó primer lugar.

No gritó. No saltó. Me abrazó fuerte.

—Gracias por confiar en mí —me dijo.

⏬ Continua en la siguiente pagina ⏬

Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.