Y ENTONCES APARECIÓ UN DETALLE ESCALOFRIANTE
Mientras trataba de respirar, mi teléfono sonó.
Número desconocido.
Contesté.
Una voz de hombre, vieja y ronca, habló:
—Marcela… si sigues viva es un milagro.
No busques más.
Si recuerdas esa noche… ninguno de ellos te va a dejar en paz.
Me quedé helada.
—¿Quién… quién es usted? —pregunté.
Silencio.
Luego respondió:
—Ve al cuarto 204 del edificio donde vivías antes…
Debajo de la cama… aún está lo que ellos olvidaron.
Quise preguntar más, pero colgó.
Ese cuarto… yo lo había dejado hacía cuatro años.
Me quedé sola en medio de la sala, temblando.
¿Es posible que la verdad sobre mi riñón siga estando allí?
¿Y que ese hombre… esté vigilándome?
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.