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“Estoy muy gordo, señor… pero sé cocinar”, le dijo el joven colono al gigante ranchero.

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Con el tiempo, la historia de Clara y Ethan se convirtió en leyenda en todo el valle. Decían que el pan del Rancho Cole tenía un sabor único, imposible de imitar; un sabor nacido del trabajo duro, la esperanza y el amor. Y cuando los viajeros pasaban, podían verlos: un hombre corpulento de manos curtidas y una mujer de cálida sonrisa trabajando codo con codo.

Ella, la que una vez dijo: «Soy demasiado gorda, señor, pero sé cocinar». Y él, que respondió con hechos: «Eres demasiado valiente, y yo sé amar».

Porque al final el cuerpo puede cambiar y las heridas pueden sanar, pero el alma que se atreve a amar nunca se marchita.

Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.

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