¿Qué quiere saber exactamente? Quiero saber si mi amiga de 40 años me ha estado mintiendo sobre su situación. Me serví una taza de té y me senté frente a ella. Era hora de ser honesta con alguien más. Roberto me dejó más de lo que nadie sabía. Aurora. Mucho más. Cuánto más.
Suficiente para que Ángela y yo no tengamos que preocuparnos por dinero nunca más. Aurora se quedó callada por un momento, procesando esta información. ¿Y por qué fingiste ser pobre todos estos meses? Porque necesitaba que Ángela aprendiera algo que no podía aprender de ninguna otra manera. Le conté toda la historia, la llamada cruel de Ángela, mi plan de venganza silenciosa, las semanas observándola tocar fondo y finalmente la revelación en la oficina de Jorge.
Antonia, eso es, eso es brillante y terrible al mismo tiempo. Terrible. Sí, porque dejaste que tu propia hija sufriera cuando podías haberla ayudado inmediatamente. Pero también brillante porque entiendo por qué lo hiciste. ¿Lo entiendes realmente? Sí. Ángela necesitaba aprender el valor de las cosas que había perdido.
Si simplemente le hubieras dado dinero para resolver sus problemas, habría aprendido que siempre hay alguien que la va a rescatar de las consecuencias de sus malas decisiones. Exactamente. Pero Antonia, no te dolía verla sufrir. Cada día, cada noche que la veía llorar, cada mañana que la veía levantarse para ir a trabajar cansada y derrotada, pero sabía que si la rescataba demasiado pronto, no habría aprendido la lección completa.
¿Y crees que la aprendió? Mira por ti misma. Ángela sabe que ahora tiene acceso a dinero suficiente para vivir cómodamente, pero eligió mantener su trabajo. Sabe que puede mudarse a un lugar mejor, pero decidió quedarse aquí conmigo. Sabe que no tiene que preocuparse por las deudas, pero está usando sus propios ahorros para ayudar a otras mujeres en situaciones similares.
Está ayudando a otras mujeres. Sí. se hizo amiga de las señoras con las que trabaja y está usando parte del dinero que ganó limpiando oficinas para ayudar a una compañera que tiene problemas para pagar la guardería de su hijo. Aurora sonrió. Esa no es la Ángela que se fue a Europa. No, no lo es.
Esta Ángela entiende que el dinero es una herramienta, no un objetivo. Entiende que la dignidad viene del trabajo y el respeto, no de las posesiones materiales. Esa noche, cuando Ángela regresó del trabajo, me encontró leyendo en la sala. Mamá, tengo que contarte algo. ¿Qué pasó hoy? Doña Carmen me preguntó si yo era la hija de la señora rica del barrio norte.
¿Qué le dijiste? Le dije que sí, que tú tienes dinero suficiente para que yo no tenga que trabajar. ¿Y sabes que me preguntó después? ¿Qué? Me preguntó por qué sigo trabajando. Entonces le expliqué que porque necesito demostrarme a mí misma que puedo valerme por mis propios medios. ¿Y qué dijo? Se rió y me dijo, “Mija, esa es la diferencia entre ser rica y actuar como rica. Tu mamá te enseñó a ser rica de verdad.
Doña Carmen es muy sabia. Sí, y me hizo entender algo importante. No se trata del dinero que tienes, sino de cómo lo usas y cómo te relacionas con él. Ángela se sentó conmigo en el sofá. Mamá, quiero que sepas que he tomado una decisión. ¿Cuál? Voy a quedarme viviendo aquí contigo, pero no como una hija que regresa a casa de sus padres.
Quiero quedarme como una mujer adulta que elige compartir su vida con su madre. ¿Cuál es la diferencia? La diferencia es que voy a pagar mi parte de los gastos. Voy a contribuir con el mantenimiento de la casa y voy a tratar esta relación como una sociedad entre dos mujeres independientes que se aman y se respetan. Ángela, no necesitas. Si necesito, mamá.
Necesito que nuestra relación sea diferente de lo que era antes. Antes yo era una hija que daba por sentado el amor y el cuidado de su madre. Ahora quiero ser una mujer adulta que valora y cuida la relación más importante de su vida. Y tu trabajo. Voy a seguir trabajando, pero no necesariamente limpiando oficinas para siempre. Quiero estudiar, quiero prepararme para hacer algo más significativo con mi vida, pero quiero hacerlo paso a paso, ganándome cada oportunidad.
¿Tienes alguna idea de qué quieres estudiar? Sí, quiero estudiar trabajo social. Estas semanas me enseñaron cuánta gente está pasando por situaciones difíciles sin tener a nadie que los apoye. Quiero usar los recursos que tenemos para ayudar a otras mujeres que están pasando por lo que yo pasé. era perfecto.
Ángela no solo había aprendido a valorar lo que tenía, sino que había encontrado una manera de usar su experiencia para algo constructivo. ¿Y qué pasa con Eduardo? Jorge me dijo que fue arrestado en Francia por el matrimonio fraudulento. Va a ser deportado pronto, pero honestamente, mamá, ya no me importa. Esa parte de mi vida terminó. No sientes rencor. No, Eduardo me hizo un favor sin saberlo.
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.