ADVERTISEMENT

Encontré estos objetos extraños en el cajón de mi abuela. ¿Adivina para qué sirven?

ADVERTISEMENT
ADVERTISEMENT

Estas formas retorcidas no eran otra cosa que los antiguos rulos, esos que nuestras madres y abuelas usaban con esmero para peinarse. En una época en la que los peinados estructurados y voluminosos eran sinónimo de elegancia, estos pequeños accesorios marcaban la diferencia.

Antes de la llegada de los modernos aparatos de calor, los rulos para el cabello eran la solución ideal para lograr rizos, ondas o un volumen generoso, directamente en casa.

Una revolución capilar a principios del siglo XX

Los primeros rulos, que aparecieron a principios del siglo XX, eran rudimentarios: simples tubos de metal o plástico rígido. Incómodos, a veces pesados, pero extraordinariamente efectivos. Las mujeres los usaban con paciencia, a menudo durante varias horas, o incluso toda la noche, para despertarse con un cabello perfectamente peinado.

En las décadas de 1950 y 1960, ganaron popularidad y diversidad. Tamaños, formas, materiales: todo estaba diseñado para adaptarse a diferentes tipos de cabello y preferencias individuales. El peinado se convirtió entonces en un verdadero campo de experimentación.

Los años voluminosos: cuando los rizos reinaban supremos

Llegaron las décadas de 1980 y 1990, sinónimo de cabello voluminoso y peinados atrevidos. Los rulos se volvieron indispensables. Combinados con las permanentes, permitían rizos duraderos, más definidos o más sueltos según su diámetro.

El ritual fue largo y requirió una planificación meticulosa: lavar, peinar, aplicar productos, enjuagar y esperar… mucha espera. Pero el resultado valió la pena: un peinado que duró varias semanas e inspiró confianza desde el primer vistazo al espejo.

Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.

ADVERTISEMENT
ADVERTISEMENT