Esa mañana, descalzo sobre la arena, con una manta sobre los hombros y ceniza a los pies, por fin entendí:
No lo había perdido todo.
Había ganado lo que más importaba:
la verdad,
y una hermana que se abriría paso a través de una habitación llena de gente
solo para llevarme de regreso a la luz.
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.