Vi claramente sus sacrificios por primera ve z. Las decisiones que tomó. La vida que reorganizó para que la mía pudiera sentirse completa. Ella no mintió para hacerme daño.
Eligió el silencio para protegerme.
Y al hacerlo, me dio algo invaluable.
Un sentido de pertenencia.
Una base cimentada en el amor, no en las circunstancias.
Incluso ahora, cuando me siento a esa vieja mesa de cocina, no me siento traicionada.
Me siento agradecida.
Porque ella no fue solo quien me crio.
Fue quien me eligió.
Todos los días.
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.